Argentina secreta: 10 lugares increíbles que pocos conocen

Los argentinos somos exagerados, hay que reconocerlo. Y un poco creídos, puede ser. Pero hay algo que siempre decimos en lo que no nos equivocamos ni un poco: tenemos un país hermoso, con lugares increíbles de punta a punta.

Si ya tuviste la suerte de conocer las cataratas del Iguazú, el glaciar Perito Moreno, los esteros del Iberá o las salinas en Jujuy, te damos esta lista de lugares no tan populares para que sigas maravillándote con nuestros escenarios naturales. Porque muchas veces no hace falta ir tan lejos para ver paisajes extraordinarios y memorables.

La Payunia – Mendoza

Esta reserva está ubicada al sur de la provincia de Mendoza y es la región del planeta con mayor densidad de volcanes. Más de 800 picos en 450.000 hectáreas que transformaron la zona en un desierto negro que sólo se puede visitar con un guía autorizado, ya que no tiene señales en las rutas, ni servicios, ni estaciones. En el recorrido, se puede hacer trekking, safaris fotográficos, cabalgatas, avistaje de fauna y travesías en 4×4.

Uno de sus mayores puntos de interés es el Volcán Malacara, que al ser erosionado por las lluvias y el material volcánico, permite recorrer el interior de sus cavernas.

Villa Epecuén – Buenos Aires

El pueblo fantasma. Así le dicen. Así quedó después de la gran inundación de 1985, que lo sepultó bajo las aguas del lago Epecuén; las mismas aguas sanadoras que por décadas convocaron multitudes y fueron protagonistas del florecimiento de la villa termal. Villa Epecuén es imán para fotógrafos, directores de cine, producciones de moda. Calles desiertas, suelos agrietados, árboles blancos y raquíticos; los restos de un antiguo matadero, postes de luz caídos, toboganes abandonados de lo que solían ser piletas, y carteles, que indican lugares que ya no están, forman un escenario tan atractivo como tenebroso.

Sierra de Hornocal – Jujuy

Seguramente escuchaste hablar del cerro de los Siete Colores, en Purmamarca. Es el más famoso. Pero la sierra de Hornocal no tiene mucho que envidiarle, ¿no? ¡Siete colores tiene seguro! Es más, dicen que tiene 14…

Queda a 25 km de la hermosa ciudad de Humahuaca y se caracteriza por tener una formación calcárea de varios minerales que, al ser erosionados, dejaron formaciones triangulares de muchos colores en las laderas de las montañas.

Ojos de Mar – Salta

Son tres pequeñas lagunas de color turquesa, al mejor estilo agua del Mar Caribe, en medio de un salar blanco inmaculado en las afueras de Tolar Grande. Los Ojos de Mar constituyen un ecosistema muy particular en donde se encuentran estromatolitos vivos (agrupaciones de microbios fotosintéticos asociados a bacterias que van formando rocas orgánicas = piedras vivas, en criollo). Es el único lugar del planeta donde los estromatolitos vivos conviven con los fósiles, que datan de hace ¡3 billones de años!

Campo de Piedra Pómez – Catamarca

Es una maravilla natural asombrosa. En las afueras de El Peñón, la actividad volcánica gestó unas formaciones extrañas de roca color blanco y ocre con puntas rosadas, como copos de merengue, que se recortan caprichosamente contra el cielo azul. Parece un paisaje lunar. El área, a más de 3 mil metros de altura, tiene una extensión de 25 kilómetros y se la puede recorrer caminando, pero no se olviden de llevar gorro para el sol y mucha agua.

Laguna Esmeralda – Tierra del Fuego

Esta laguna escondida entre montañas se encuentra en el Valle Tierra Mayor, a 20 km de Ushuaia. Vas a tener que caminar dos horas para verla, pero te aseguramos que vale la pena. Podés contratar una excursión para ir con un guía o también podés ir por tu cuenta, el camino es sencillo y está bien señalizado. Vas a atravesar bosques, arroyos y turbas (las turbas son terrenos que retienen mucho líquido, parecen una masa esponjosa), por lo cual te recomendamos que lleves calzado cómodo e idealmente impermeable.

Dunas de Tatón – Catamarca

Estas montañas de arena figuran entre las más altas de América del Sur: alcanzan una altura promedio superior a los ¡2000 metros!

Ideales para los amantes del sandboard o las travesías en 4×4, estos inmensos médanos también cautivan a fotógrafos y turistas que disfrutan de exóticos paisajes.

Las Dunas de Tatón pueden visitarse durante todo el año, si bien en verano es recomendable ir bien temprano a la mañana o hacia el atardecer (ver el ocaso ahí es, si dudas, una experiencia inolvidable) porque hace mucho calor.

Bañado La Estrella – Formosa

A 40 km de las Lomitas, encontrarás al tercer humedal más importante de América, después del Pantanal de Brasil y los Esteros del Iberá. ¡Tiene una superficie de 400 mil hectáreas! La reserva está repleta de “champales” (así llaman los lugareños a los troncos cubiertos de enredaderas) y cuenta con una fauna extraordinaria: lobitos de río, yacarés, vizcachas, carpinchos, serpientes (como la de la foto, ¡tremenda!), osos hormigueros, aguará guazú, ciervos de los pantanos, garzas, cigüeñas y mucho más.

Parque Nacional Talampaya – La Rioja

Es uno de los once Patrimonios de la Humanidad declarados por la UNESCO que hay en Argentina, un tesoro geológico y arqueológico inigualable. Las formaciones rocosas, que adquirieron caprichosas formas debido a la erosión eólica, son sumamente atractivas. Debido a su parecido con la realidad, muchas formas ya tienen nombres propios como: el Fraile, el Rey Mago, la Catedral, las Agujas, el Pesebre, el Castillo y muchos más.

Glaciar Viedma – Santa Cruz

Sí, ya sabemos. Pensás en Glaciar y se te viene el Perito Moreno a la cabeza. Obvio. Pero tenés que saber que el Glaciar Viedma, que se extiende entre los territorios chileno y argentino, es MUCHO más grande que el Perito Moreno: tiene una superficie de ¡977 km2! Es decir que ¡mide más que la Ciudad de Buenos Aires y la ciudad de Córdoba juntas!

Podés llegar desde el Chaltén navegando por el lago Viedma para verlo bien de cerca y también hacer trekking sobre el glaciar con grampones; hay excursiones preparadas según distintos grados de dificultad para que todos puedan disfrutar de la maravillosa experiencia de caminar sobre el hielo.

¿Tuviste la suerte de conocer alguno de estos maravillosos lugares? ¿Se te ocurre algún otro para agregar a la lista? ¡Contanos!