Microhoteles: una tendencia que crece

La fórmula es simple: hoteles modernos con lindo diseño + áreas comunes amplias y atractivas + excelente conexión wi-fi + un desayuno correcto + habitaciones cómodas y con todo lo necesario, pero que no superan los 17 metros cuadrados = Microhoteles.

Este concepto implica un “win-win” (gana-gana) total. Por un lado, gana el huésped, porque resuelve la pregunta: “¿Para qué quiero más espacio -cuya traducción es para qué pagar por más espacio- si me voy a pasar todo el día afuera de la habitación paseando por la ciudad?”. Es hora de sincerarnos: una buena cama y un buen baño es todo lo que un turista necesita cuando llega al hotel a dormir.

Y del lado de los alojamientos, la lectura es la siguiente: reduciendo el tamaño de los cuartos aumentamos la densidad de huéspedes por metro cuadrado, lo cual, y especialmente en ciudades donde el espacio es escaso y caro, es algo muy rentable para el negocio. Esa pérdida de metros se la compensan al cliente con tarifas más bajas –que aumentan su competitividad, sobre todo en estos tiempos de Airbnb– y con espacios comunes, más grandes, atractivos y modernos, donde el huésped puede trabajar o hacer vida social.

De Estados Unidos a Europa, desde pequeños hoteles independientes a grandes cadenas hoteleras, se están dejando seducir por esta tendencia.

¿Hilton les suena? La famosa cadena anunció el lanzamiento de Motto by Hilton, bajo la promesa de habitaciones cuidadosamente pensadas para la flexibilidad y la conectividad, que incluyen todo lo necesario: cama, escritorio, baño, armario, caja fuerte y frigobar. Esperan inaugurar el primer proyecto de este tipo en Londres, en el 2020.

Marriott también se une a esta tendencia con su línea Moxy, en la que brinda una experiencia vanguardista con habitaciones de 17 metros cuadrados, pero con amplios espacios comunes pensados para que los huéspedes puedan interactuar, en los que ofrecen bebidas, snacks, juegos y exposiciones artísticas.

Una de las ciudades pioneras en este tipo de alojamientos fue Nueva York. Las dos cadenas de microhotelería más fuertes ahí, Yotel y Pod, inauguraron sus primeros hoteles en 2007. En el caso de Pod, cuenta con 348 habitaciones funcionales, eficientes y divertidas con precios accesibles. En su página de reservas, la cadena Pod afirma que “la mayoría de los hoteles en Nueva York justifican sus tarifas elevadas llenando sus habitaciones con cosas que los viajeros de hoy ni siquiera quieren”.

Otras cadenas que se sumaron a la moda de los microhoteles son Hoxton Hotels, con sedes en Londres, Ámsterdam y Los Ángeles; y Hotel Hive, en Washington. Entre sus atractivos, resaltan las exposiciones de artistas locales, barra libre de bebidas y una excelente y rápida conexión wifi en todos los puntos del hotel.

Fuente: El Tiempo

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