“El Mundo es el Límite”, viajar en familia sí se puede (y se recomienda)

Ellos son una familia viajera, compuesta por Pablo, oriundo de Pergamino y fanático de San Lorenzo; Sofía, que ama la fotografía y la acrobacia; Sofi, que tiene 10 años, juega al handball y adora los mandalas (de ahora en más, la llamaremos “La Enana” porque así le dicen en la familia) y la pequeña Cata, de dos años y medio. Pablo y Sofía tienen trabajos estables en Buenos Aires (él es contador y tiene una consultora; ella es administradora y trabaja en relación de dependencia), pero se las arreglan para continuar viajando por el mundo con sus dos niñas. ¿Cómo y por qué lo hacen? Lo averiguamos en esta entrevista.

En el blog dicen que El Mundo es el Límite nació junto con su hija Catalina. ¿Nos cuentan un poco más sobre eso? ¿Cómo es que decidieron ser una familia viajera?

Sofía: Nosotros veníamos viajando mucho: primero solos, después juntos.  A Sofi la incorporamos en el viaje a Japón, cuando ella tenía 6 años. Cuando quedamos embarazados de Cata, familiares y amigos nos decían: “Listo, ya está, se les cortaron los viajes” u opinaban que ahora íbamos a tener que cambiar los tipos de viaje osados, como Japón, por un All Inclusive.

Pablo: Entonces nos preguntamos: “¿Vamos a poder seguir viajando así?” Obvio, dijimos. O al menos, vamos a intentarlo.

Y a mí siempre me copó escribir. Y a ambos nos gusta la fotografía. Así que decidimos darle forma en formato de blog y después abrimos redes sociales.

Sofía: Nosotros no creemos en eso de que “tenemos que sentar cabeza”, destinar nuestros ahorros a comprar una casa. Para nosotros ser padres no implicaba renunciar a nuestro estilo de vida, a lo que queremos hacer, que es conocer, recorrer países.

Pablo: Sobre todo porque somos conscientes de la responsabilidad que tenemos como padres sobre la educación de nuestras hijas. Creemos que siempre hay que transmitirles lo mejor e inevitablemente lo que les transmitimos es un combo de cosas: buenas, malas, regulares. Y la experiencia de viajar les permite conocer otras realidades, otras culturas. Suena a cliché, pero en el fondo es verdad. Y puede que Cata el día de mañana no se acuerde de estos primeros viajes, pero de a poco le vas sembrando algo adentro que la va a formar de otra manera.

Sofía: Sí, mucha gente nos remarca que no se va a acordar. Pero para nosotros algo le queda. Y Sofi ya es sociable, pero desde que viaja tienen una familiaridad con lo distinto que por ahí otros chicos de su edad no tienen.

Pablo: La Enana va sola y de repente se hace amiga de un grupo de coreanos en Noruega y les cuenta que ella visitó su país. Ahora se escriben por el blog, como hace con muchos otros amigos que se ha hecho en viajes.

Sí, estaba viendo el lema de “El Mundo es el Límite”, que es “Viajar educa” y es un poco eso, ¿no?

Sofía: Sí, para nosotros el contexto del colegio, del club, puede ser un contexto amplio, pero sigue siendo cerrado. Y además hay un montón de herramientas que, por más que nosotros se las queramos dar, no podemos, porque cada uno tiene sus limitaciones. Entonces viajar les va a despertar cosas que por ahí están fuera de nuestro alcance. Y hace conexiones sola, que a nosotros nos sorprenden. Por ejemplo, cuando estuvimos en Islandia, visitamos el glaciar Vatnajökull, y el guía en la charla contó que el glaciar retrocede 2% todos los años. Y a ella le quedó. Pero no es que lo discutimos después. Retuvo el dato. Y 15 días después, tenía que rendir biología y hablar sobre el calentamiento global y lo conectó con lo del glaciar. Esas cosas son las que les queremos dar.

Pablo: A la hora de planear un viaje, incorporamos a Sofi. Ella también opina. Vemos juntos el mapa, decidimos. Ella sabe más de China por lo que viajamos que por lo que ve en el colegio. Pero no pensamos que la educación que te da un viaje vaya en contra de la educación escolar, todo lo contrario. Es complementaria. La idea es llegar con esta idea a más gente, mostrar que viajar educa.

¿Qué dudas y miedos tenían?

Sofía: Yo soy re miedosa con un montón de cosas.

Pablo: A mí me pasó en nuestro primer gran viaje con Sofi, a Japón, que ella es re sociable y se va a hablar con gente y yo todo el tiempo tenía miedo de que se me perdiera. Y al tercer día, ella (Sofía, su mujer) me dice: “Sofi es desenvuelta. Dejala un poco más libre y veamos de qué forma la podemos cuidar”. Y se nos ocurrió que siempre tenga encima una tarjeta con la información del hotel.

La Enana: Ahora me dice “Andá, pero te tengo que ver”. Antes era “Vení, vení, vení”.

Pablo: Y cuando nació Catalina aparecieron otros miedos. Nos fuimos a Islandia. Y pensábamos en la comida, en la leche, en mil cosas.

Sofía: El entorno volvió a opinar y nos decían: “¿Cómo van a ir a Islandia con el frío que hace?”; “Es demasiado lejos”. Y bueno, decidimos hacer una escala en México. Nos quedamos un día. Hubo un terremoto. Todo puede pasar.

Yo soy muy de planificar antes. Ahora viajamos al Sudeste Asiático y antes, fuimos a Medicina del Viajero. No es que somos unos improvisados. Creemos que los miedos se pueden transformar en energía que potencie la planificación. Y es un poco eso lo que queremos transmitir en el blog. Si vos vas planificado, si tenés un buen seguro de viaje, podés ir tranquilo. Obvio no nos metemos en el medio del Amazonas.

Pablo: También es importante chequear las agencias donde contrates los tours. Nos dijeron que en Mongolia estafaban a todo el mundo. Entonces nos aseguramos de contratar un tour serio, que a lo mejor te sale un peso más, pero lo vale. Tratamos de neutralizar al máximo los riesgos.

Sofía: Y tenemos 3 premisas básicas:

1. Tus hijos van a estar bien donde vos estés. Porque es así.
2. Chicos hay y nacen en todas partes del mundo. Incluso hay muchos lugares donde viajás que tienen mejor nivel de vida que acá.

No dejamos que el miedo nos paralice. Hay algo que les da mucho miedo a las familias que tiene que ver con la rutina. ¿Y cómo hacés con la rutina? Eso lleva a la tercera premisa.

3. Los chicos se adaptan.

Otra cosa que pasa cuando viajás es que te conocés de otra manera que en la rutina diaria.

Bueno, ahora quiero hacerle un par de preguntas a la Enana: ¿qué es lo que más te gusta de viajar?

La Enana: Además de viajar en familia, me gusta mucho ir estudiando cuando viajo. Y también lo que me gusta es que puedo conocer muchos lugares. En el colegio me dicen que soy millonaria. Yo les digo que no. Que prefiero viajar en lugar de tener una play, una casa, un country…

Claro, sos millonaria en experiencias. ¿Y cuál fue el lugar que más te gustó?

La Enana: El que recuerdo con más amor es Japón, porque fue mi primer destino.

¿Y el que menos te gustó?

La Enana: Por experiencia, México (Nota de la entrevistadora: pasaron un día ahí y los agarró un terremoto). Y Mongolia, porque hacía un calor agobiante.

¿A ustedes cuál fue el destino que más les gustó?

Pablo: Te hacemos un top 3. Islandia, porque es un país surrealista.

Sofía: Tenés una catarata, caminás un kilómetro y aparece un glaciar, después un volcán… Nos gustó mucho el tipo de viaje que hicimos: alquilamos una bahn (casa rodante) y fue super cómodo, es ideal para ir con chicos. De hecho, queremos volver a hacerlo. Teníamos justo todo lo que necesitábamos, estaba muy bien equipada la bahn.

¿Es cierto que los islandeses son re cultos, re educados, que son una sociedad civilizadísima?

Pablo: Sí, eso y más. Es increíble.

En segundo lugar, Rusia. Fuimos dos veces.

¿Vos fuiste Sofi?

La Enana: Sí, en el segundo viaje fui con ellos.

Sofía: Hicimos el Transmongoliano. Rusia nos marcó mucho, sobre todo la primera vez.

Pablo: La primera vez fue un hito fundacional, en términos familiares, porque delineamos nuestros próximos viajes. Y sabíamos que queríamos volver. Nos impactó mucho la historia, la política, el lugar en sí.

Sofía: En ese viaje, habíamos hecho Europa del Este, y nos pareció muy loco cómo nos contaban lo que había pasado en la Segunda Guerra Mundial desde diferentes perspectivas. Porque estuvimos en Rusia, Finlandia, Polonia, Estonia, República Checa, Alemania. Y nos llamó mucho la atención cómo te relataban las distintas versiones de la misma historia. Fue un viaje super movilizante. De hecho, cuando volvimos, nos metimos los dos a hacer una maestría de economía internacional para entender un poco mejor por qué pasa todo lo que pasa y pasó todo lo que pasó.

Pablo: Creo que el tercer destino que más nos gustó fue Mongolia. El 30% de la población alrededor de la capital, Ulán Bator, vive todavía de manera nómade. Y vos lo podés ver como que están atrasados en el tiempo o lo podés ver como que están muy conectados con la esencia de la vida. Ellos se mueven 4 veces al año, con los cambios de estación.

Sofía: Tienen sólo lo que necesitan, para poder levantar todo y moverlo. El viaje nos marcó mucho a ese nivel también. Me acuerdo de que yo volví y dije “Por 6 meses no me voy a comprar nada”.

¿Y el lugar que menos les gustó o el que los decepcionó capaz?

Pablo: Para nosotros, los lugares dependen un poco del momento que estemos pasando. Y nos pasó con Budapest, que el 99,9% de la gente la ama. Nosotros habíamos estado en Krakovia, una ciudad chiquita, muy acogedora y llegamos a Budapest, ya mal, porque habíamos alquilado un auto y las rutas estaban en construcción y tardamos un montón en llegar. Y el hostel quedaba en el medio del gueto judío, pero que, al contrario del de Krakovia, está absolutamente lleno de pubs y boliches.

Sofía: Y llegamos ahí en el medio del quilombo… Bueno, le tenemos que dar una segunda oportunidad a Budapest. Bangkok tampoco nos fascinó como pensábamos. Hacía muchísimo calor.

La Enana: En nuestro hotel, había como muchos hoteles juntos. En esa cuadra, había un mercado, mucho ruido, mucha gente.

¿Qué fue lo más raro que probaron de comida?

La Enana: Yo no pruebo cosas raras. Me aferro a algo típico del lugar y como solo eso. En Vietnam y Camboya, por ejemplo, Spring Rolls, Spring Rolls, Spring Rolls (rollitos primavera).

Pablo: Yo comí bichos, cucarachas, de todo. Probar la comida es una parte importante del viaje para mí.

Sofía: Yo soy como Sofi. En el Sudeste Asiático comía pad thai, pad thai, pad thai.

Pablo: Creo que en el peor lugar que la pasaron fue en Beijing. Yo comía en cualquier lado. Todo te lo meten dentro de un líquido caliente y no sabés qué hay ahí adentro.

Sofía: No sabía qué había comprado. Lo sacaba y ¡sorpresa!

La Enana: Yo en China me intoxiqué porque comí pollo. Estuve mal del estómago, tuve fiebre…

Sofía: La moraleja es: “No intentes comer comida occidental en un lugar oriental”.

Tengo otra pregunta para la Enana: ¿qué lugar te gustaría conocer?

La Enana: Grecia y París. Porque siempre me gustó la Torre Eiffel y me encanta la pastelería francesa. Uno de mis sueños era ser pastelera. Y Grecia porque me gusta la historia, las estatuas, los monumentos. Y me gustaría conocer Malvinas también. Ese es un sueño posible, los otros dos son más difíciles.

¿A ustedes? ¿Qué les gustaría conocer?

Pablo: Te voy a tirar 3. Malvinas, la ruta de los Balcanes y el tercero es Irán, Irak y Afghanistán.

Sofía: Yo quiero ir a Tanzania, al Parque Nacional Serengeti. Y a Malvinas.

Ah, bueno, coincidencia entre los 3. Alcoyana, alcoyana.

Sofía: Sí, los 3 queremos ir. El tema es que los precios de los pasajes están imposibles. Y África en general muero por conocer.

Bueno, hablando de África, quiero saber: ¿Creen que se puede viajar a cualquier lado en familia?

Sofía: A India le tenemos mucho respeto. La mayoría de la gente que va se intoxica con la comida. Al norte de África también le tenemos mucho respeto, en Tanzania mismo, en Nigeria, hay malaria. Los chicos tan chicos no pueden tomar las pastillas, es un tema. Debería averiguar bien todo. Con Sofi no creo que haya problema, pero con Cata…

Después quería que me contaran alguna historia o anécdota de un viaje que los haya conmovido, movilizado.

La Enana: Cuando estuvimos en el Museo de Hiroshima, me dio un giro de realidad. Escuchaba la audio-guía y me ponía a llorar. En un momento, ya no quería escuchar, solo quería ver. Me puse muy triste.

Sofía: Sí, eso fue muy movilizante. Y nosotros no sabíamos que nos iban a contar las historias particulares de las víctimas con tanto detalle. Y ella tenía 6 años, fue muy fuerte.

La Enana: Después está la anécdota de los animales, en Qatar. Los vimos en jaulas muy chiquitas, en las calles: perros, gatos, pajaritos, tortugas. Y yo me puse muy mal porque me di cuenta de que esa gente, por más que tenga mucha plata, no tiene amor por esos animales. Me deprimió mucho. ¡Hay gente que en serio los compra!

Pablo: A mí lo que me pasa es que me impactan mucho las realidades de determinadas personas que vamos conociendo. Me pasó en Siberia, me pasó en el Sahara. Los padres de uno de los guías que tuvimos en el desierto de Sahara no entendían que había una América. Pensaban que todos los que venían de afuera eran europeos o norteamericanos. Pensaban que Obama era el rey.

Y ves realidades muy diferentes a la tuya. Y te hace repensar por qué nos hacemos problema nosotros; te hace valorar el acceso a las cosas.

Con respecto al equipaje, ¿tienen algún tip?

Sofía: Conocimos a un señor, de unos 60 años, en el viaje en tren en el Transmongoliano y nos dijo: “Ustedes no tienen que llevar más de 9 kilos”. Y a partir de ahí, viajamos solo con carry on (valija de mano) y llevamos solo lo que entra en el carry on. La ropa la doblamos como dice Marie Kondo, es decir, la acomodamos en vertical, porque es la mejor manera de mantener una valija ordenada, tenés todo a la vista.

¿Cuál es su próximo destino?

Pablo: Macchu Picchu. Vamos a hacer el camino del Inca, así que viajamos nosotros dos solos.

¡Qué bueno! Para ir terminando, quiero que le den 3 consejos a una familia que está por hacer su primer viaje.

Pablo: No dejar de hacer nada que tengan ganas, siempre tomando los recaudos que hay que tomar, asegurándose con quién contratan las excursiones…

Sofía: … leyendo reseñas. O sea, la información es clave. Planificar sería mi segundo consejo. Si vos planificás, el miedo y las ansiedades disminuyen. Está bueno siempre tener un plan B. Así disfrutás más allá, porque si las cosas no salen como estaban previstas, sabés qué hacer. Y el último y gran consejo es: no quieran replicar la rutina que tienen acá. Pasa mucho con las familias que se van a la costa o a un All Inlcusive: “a las 12 del mediodía esto, a las 4 de la tarde esto otro”. Para mí, los viajes son para romper la rutina, para relajarse, para descontracturarse.

Pablo: Son mucho más flexibles los chicos que los grandes.

La Enana: No voy a decir obviamente lo mismo que ellos. Para mí, hay que llevar planes para días de lluvia. Y cosas para leer y entretenerte en el avión, así bajás la ansiedad. El tercer consejo es tener un botiquín, con pastillas y cremas.

Pablo: Algo importante a tener en cuenta si viajás con bebés, de menos de un año y medio, es que trates de que te den el asiento de delante de todo, donde tenés la cuna. Ahora, después de eso, cuando pasan el año y medio, la cuna ya no te sirve y esos asientos tienen los apoya brazos fijos, no se levantan. Entonces si se duerme, no podés acostarlo. Esos detalles está bueno saberlos.

Cierro con una pregunta para que me respondan los tres: ¿en qué otro lugar del mundo vivirían?

Pablo: Yo probablemente en algún pueblo chico de un país nórdico, tal vez Noruega.

La Enana: Yo en Koh Lipe, es una isla en Tailandia que queda en la mitad del mar, literal. Tiene playas re lindas, podés hacer buceos, hay muchas palmeras.

Sofía: A mí me gustaría vivir en algún lugar con contacto con la naturaleza.

2 comments

  1. Me encantó!!! Nosotros tenemos una nena de 6 años que ama viajar. Lo loco es que su primer viaje en avión fue el nuestro también 😊😊

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