Edimburgo, una ciudad fascinante

La capital escocesa es una ciudad maravillosa. Está dividida entre el Old Town, corazón histórico de Edimburgo, y el New Town. La mejor época para conocerla es durante mayo, junio o septiembre, por un lado, porque los días son largos y muy aprovechables y, por otro lado, porque en julio y agosto hace demasiado calor y en invierno, bastante frío.

Edimburgo tiene mil cosas para hacer, les dejamos algunas:

– Subir a la colina de Calton Hill para admirar el atardecer. El lugar ideal para ubicarse es cerca del Dugald Stewart Monument, desde donde van a poder disfrutar de las mejores vistas de la ciudad.

– Visitar el castillo de Edimburgo, parada obligada en cualquier itinerario. Ubicado en la colina de Castle Hill, también tiene unas vistas espectaculares de la ciudad. Algunos de los lugares que tienen que ver son: el Cañón de la una en punto, la capilla de Santa Margarita, la Piedra de Scone, los Honores de Escocia, el Mon’s Meg, el cementerio de mascotas, el Museo Nacional de la Guerra o las antiguas prisiones. El castillo está abierto todos los días, de 9.30 a 17 hs. Te recomendamos comprar la entrada por anticipado para evitar colas y contratar una visita guiada en español.

– Recorrer la Royal Mile, calle principal de Edimburgo y comunica el Castillo de Edimburgo con el Palacio de Holyrood. En las calles medievales que la cruzan, van a encontrar la verdadera esencia de la ciudad. Hay que perderse por los callejones (“closes”) o pasadizos que terminan en preciosos jardines interiores. También pueden tomar algo en alguno de los tantos pubs o comprar souvenirs en los negocios con productos típicos escoceses.

– Ver el Palacio de Holyrood. Este palacio data del siglo XII y es la residencia oficial de la Reina de Inglaterra cuando visita Escocia. Tiene un interior de estilo barroco con muebles y tapices antiguos. Visiten las habitaciones de María Estuardo, el gran salón «Great Gallery», la capilla y no dejen de ver las ruinas de la abadía agustina de Holyrood, en la que se coronaron varios reyes escoceses.

– Conocer Dean Village, una pequeña aldea a orillas del río Water of Leith. Parece sacada de un cuento, con sus puentes y casas de piedra, rodeada de verde.
Además de perderse por los rincones de Dean Village, hay varios lugares que pueden visitar, como el Cementerio Dean, la Galería Nacional Escocesa de Arte Moderno y el Dean Bridge.

– Visitar la catedral de St. Giles, la iglesia más importante de Edimburgo, dedicada al patrono de Escocia y ubicada en el centro histórico de la ciudad, sobre la Royal Mile. Vale la pena entrar. Está abierta de lunes a viernes de 9 a 19 hs y sábados y domingos cierra a las 17. Estén atentos porque pueden presenciar un casamiento tícamente escocés, un espectáculo muy pintoresco.

– Pasear por la Victoria Street. Si son fans de Harry Potter, van a querer ir. Se dice que la escritora inglesa J.K. Rowling, que pasó un largo tiempo en esta ciudad, se inspiró en la calle Victoria para crear el Callejón Diagón,

–  Ir a los Princess Street Gardens, los jardines que quedan a los pies del castillo y separan el Old Town del New Town. Es hermoso verlos durante la época navideña, cuando se instalan los mercados y una pista de patinaje sobre hielo.

– Tomar algo en un pub. El whisky es la primera opción, obvio. Pero también tienen otros tragos y buena cerveza, de todas partes del mundo. Si quieren ver alguna banda en vivo, les recomendamos The Royal Oak; un lugar tradicional es The Sheep Heid Inn, el pub más antiguo de la ciudad, fundado en ¡1360! Si van en verano, pueden ir a Indigo Yard y tomar algo en el jardín; un lugar curioso es The Last Drop, que debe su nombre al «último trago» que se tomaban los sentenciados a muerte que eran colgados en Grassamarket.

– Si llegan a ir en verano, no se pueden perder el Festival de Edimburgo, famoso por ser el festival de actuaciones en vivo más grande del mundo.

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