10 cosas que no te podés perder en Canadá

Hay muchísimas cosas que ver y hacer en Canadá. Ya publicamos una nota sobre Toronto. Acá te dejamos otras 10 cosas que no te podés perder si vas a conocer este hermoso país:

1. Conocer Vancouver

Es una ciudad rodeada de montañas, que tiene muchísimo para ofrecer: playas, deportes, avistamiento de ballenas, naturaleza y una muy rica actividad cultural: teatral, artística y musical. Cuenta con una famosa Galería de Arte y con un interesante Museo de Antropología, que alberga colecciones dedicadas a los pueblos indígenas de Canadá.

2. Visitar el Parque Nacional Yoho

Ubicado en las Montañas Rocosas, fue fundado en 1885 y es Patrimonio Natural de la Unesco. Su nombre, “Yoho”, que proviene de una lengua nativa canadiense, significa “Guau” en español. Creemos que le hace mucha justicia a este parque, lleno de bosques, lagos, cascadas y picos montañosos. El precio de la entrada de adultos es de 9.8 dólares canadienses. Los menores de 17 años ingresan gratis y los mayores de 65 tienen descuento. En el parque se encuentra la localidad de Field, que provee servicios básicos para los turistas que visitan la región. Hay ambulancias, correo, restaurantes, alojamientos y otras comodidades.

3. Ir al lago Louise

Es un lago de origen glaciar, con un impresionante color turquesa, que se encuentra en la región de Alberta, a 1.750 metros sobre el nivel del mar. Se pueden realizar muchos deportes ahí: ev verano, tenés la opción de caminar por sus senderos, andar en bici o en caballo, escalar, andar en kayak o en canoa. En invierno, se practica esquí, snowboard, pesca, patinaje y hockey sobre hielo. Si tenés suerte, podés llegar a ver venados, ovejas, alces u osos.

4. Ver osos polares en Churchill

Ver osos polares en libertad y en su hábitat natural constituye sin dudas una experiencia inolvidable. Es caro y hay que reservarlo con bastante antelación dada la alta demanda, pero dicen que vale mucho la pena. Churchill es una diminuta y remota localidad del norte de la provincia canadiense de Manitoba, a la que sólo se puede acceder en tren o en avión. La época ideal para ir es en otoño, donde los osos migran en busca de focas, su principal alimento.

5. Viajar a Ottawa

Siempre está bueno conocer la capital de un país. Podés visitar el Parlamento y la Galería Nacional de Arte, subir a la Peace Tower, una especie de Big Ben canadiense, conocer el National War Memorial, pasear por los alrededores del Canal Rideau y por el ByWard Market, admirar el Château Frontenac, comprar cositas o comer en el Westboro Village.

6. Conocer el Parque Nacional de Jasper

Tiene glaciares, lagos, cascadas y montañas. Se pueden encontrar osos, renos, alces, caribúes, águilas, ciervos, lobos y linces. Los lugares que no podés dejar de ver son: Mount Edith Cavell, Lago Maligne, Maligne Canyon, Lago Annette, Lago Medicine, Glaciar Athabasca, Cascadas de Athabasca, Lago Beauvert y Cascada Sunwapta. Además, Jasper tiene la característica de ser una Reserva de Cielo Oscuro, lo que la hace ideal para la contemplación de estrellas y la fotografía nocturna.

7. Visitar Montreal

Es una ciudad con mucha actividad cultural. Cada año, en junio, se celebra el festival internacional de jazz. Pero también hay festivales de circo, de humor y de cine.

Conocé el Museo de Bellas Artes, recorré el jardín botánico (es el de la foto); en verano, podés disfrutar de las piletas públicas y, en invierno, de las pistas de hielo; no dejes de visitar Notre Dame, catedral inspirada en la basílica de París; subí al edificio más alto de la ciudad, Olympic Tower; animate a jugar en el Casino de Montreal, pasear en bici o caminar cerca del Canal Lachine o el Parc Jean Drapeau; conocé el histórico Hôtel de Ville y la montaña de la ciudad en el Parque Mont Royal para admirar la increíble vista panorámica de la ciudad.

8. Probar los platos típicos locales

Te dejamos dos imperdibles: uno salado y otro dulce. La “poutine” es una comida de Québec compuesta por papas fritas y queso cheddar. Se acompaña con salsa barbacoa. Otra cosa que no podés dejar de probar son los pancakes con jarabe de arce, que se comen en el desayuno.

9. Ir a Québec

La ciudad perteneció a Francia de 1532 a 1763, por lo que vas a notar la influencia europea en muchos de sus rincones. Paseá por su centro histórico, que está dividido entre la ciudad alta, Haute Ville, y la ciudad baja, Petite Champlain. Date también una vuelta por la zona de la Plaza Royale, que es muy pintoresca. Otra cosa que no te podés perder es el Château Frontenac, un hotel construido en el siglo XIX, que es el símbolo de la ciudad. Te recomendamos verlo desde alguno de los miradores de Québec, como la Ciudadela o el Observatorio de la Capital, ubicado en el edificio Marie-Guyart.

10. Conocer la Isla Príncipe Eduardo

En este pueblo, vas a sentir enseguida otro estilo de vida y otro ritmo; todo es tranquilidad, es un lugar ideal para relajarse.

Podés aprender de los oficios de la gente: cazar con un pescador tu alimento del día y hacer tus propios recuerdos con los artesanos del pueblo. Además, admirá la isla desde una lancha o kayak, recorrela en bicicleta y disfrutá de hermosos paisajes dignos de una postal, que surgen del Green Gables.

Ya tenés la lista de cosas para hacer. Ahora sólo te faltaría sacar el vuelo en Avantrip con Air Canada.

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