Personajes que te encontrarás durante tu viaje

Personajes viajeros que seguramente te encontrarás en un aeropuerto o en un avión.
El que esté libre de pecado que tire la primera piedra…

El viajero ansioso: empieza a hacer la cola en la puerta de embarque cuando todavía queda un montón de tiempo para que la abran. La consecuencia de esto es que seguramente mucha gente por instinto se pare reactivamente y hagan la cola también. Aunque no se hayan dado cuenta que todavía falta 1 hora para embarcar.

El viajero desubicado: esa persona que a pesar de que le advirtieron 50 mil veces, lleva una navaja o una botella de agua de un litro en la valija. Obviamente lo van a interceptar en el control. Ya sabemos cuál es la consecuencia…

El viajero virgen: cabe aclarar que todos alguna vez fuimos este personaje. No ha volado nunca y están súper nerviosos y entusiasmados. Imposible no contagiarse. Sea como fuere, van a aguantar chiflete del aire acondicionado todo el vuelo sin saber que existe una forma de cerrarlo.

El viajero que huele a muestras gratis: las horas de espera antes del embarque significan horas en el free shop. Las perfumerías son irresistiblemente tentadoras. Aunque cabe destacar que no solo es perfume, este personaje sube al avión embadurnado con mil cremas y hasta con resto de purpurina en la cara.

El viajero apasionado: Casanova se nos ha sentado al lado. Muchos son los que fantasean con encontrar al amor de su vida, o simplemente un amor pasajero, en el avión. Al fin y al cabo 5 horas de vuelo se hacen mucho más llevaderas si tenemos un compañero/a atractivo/a en el asiento de al lado.

El líder: ojo con que el vuelo se retrase o se cancele, es el que mueve las masas y hace de cualquier piquete parezca un juego de chicos.


La persona más feliz el mundo: aquella a la que por overbooking en clase turista la trasladan a primera clase.

La persona más popular del mundo: siempre están los que viajan con un gato o un perro.

El viajero consumista: así como está el que huele a muestras gratis, está el que después de haber probado todas las muestras gratis termina comprando. Aprovecha el tiempo de espera para recorrer todos los negocios del aeropuerto comprando suvenirs o lo que se le cruce por adelante.

El que tiene miedo a volar: uno de los peores compañeros de asiento, pero paciencia y compasión, no es fácil. Hablar con él es como hacerlo con un farmacéutico, y siempre se quejará sobre el poco efecto que le hacen los tranquilizantes.

El que tiene problema de oídos: se los reconoce porque siempre está masticando chicle, se aprieta los oídos y se tapa y destapa constantemente la nariz.

El que está al borde del ataque de ansiedad: el que sabe que está a punto de perder la conexión con otro vuelo y va corriendo de una punta a la otra, mira constantemente la hora, le pregunta a todo el que se le cruza. Probablemente su segundo avión ya haya salido, pero la esperanza es lo último que se pierde.

El internetaholic: el que va con su computadora, tablet o celular en la mano buscando desesperadamente WiFi gratis, o una fuente de energía para cargar el aparato. En ciertos aeropuertos esto es considerado “Misión Imposible”.

El que no deja de hablar por celular: TODOS se enteraron de su conversación. No parará de hablar hasta que la azafata le diga que tiene que apagar el celular. Los peores son los que tienen manos libres.

El viajero olvidadizo: se olvidó de hacer el check in online por lo que no puede evitar la fila. Llega y en algún lado tenía el pasaporte o documento.

El viajero resignado: el que cuando por altavoz avisan que el avión está demorado no se molesta ni protesta. Saca un libro, un sándwich y se dedica a esperar. No queda otra.

El aeropuerto, mi casa: aquellos que por comprar el pasaje más barato vuelan a horas insólitas o tienen mil quinientas horas en las 5 escalas previstas antes de llegar a destino. Duermen en los asientos, las máquinas expendedoras son sus mejores aliadas y el personal del aeropuerto sus mejores amigos.

El que duerme todo el viaje: aquellos que ya sea por metabolismo o por uso de fármacos, no abren un ojo en todo el viaje.

El que no se calla: utiliza a su compañero de asiento como psicólogo o mejor amigo. Solo quiere hablar y hablar. Es lo que va a hacer durante todo el vuelo.

El que se ríe a carcajadas con la película que está viendo: seguramente adivinarás que película está viendo.

El que se queja porque no le hablan en su idioma: puede llegar a provocar un conflicto internacional.

El viajero infartado: media hora antes de viajar se da cuenta de que perdió el pasaporte o lo tiene vencido.

El envidiado: el viajero previsor que lleva una almohada inflable para el cuello…entre otras cosas.

El impaciente: no importa si el avión aterrizó o no, pero ya está parado intentando salir.

El paciente: una vez aterrizado el avión esperará hasta que se vacíe para bajar.

El angustiado: aquel que ve que la cinta transportadora no estaría transportando su valija. Cuando finalmente llega se lleva la mayor alegría de su vida y respira.

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