Los fiascos viajeros

Los fiascos viajeros son inevitables. Porque yo creo que todo en la vida es una cuestión de expectativas. Y las expectativas cuando viajamos suelen ser altas. Cuanto más altas, más posibilidades tenemos de llevarnos una grosa decepción.

En esta nota, les comparto mis mayores fiascos viajeros:

La Gioconda de Da Vinci, por más que diga su nombre en italiano no safa de ser uno de mis fiascos viajeros
La Gioconda de Da Vinci, por más que diga su nombre en italiano no safa de ser uno de mis fiascos viajeros

La Mona Lisa. Un clásico. Entrás al Louvre queriendo ver a la vedette. Encontrás carteles que alimentan tu ansiedad. Flechas que te indican el camino. “Faltan 200 metros”. Como para no ilusionarte. Y cuando llegás y la ves, pensás: ¿Esto era? Un cuadro mucho más chico de lo que imaginabas, rodeado de paneles de vidrio y con 100 orientales delante tuyo que no te dejan ver.

El reloj cucú de Villa Carlos Paz. Supuestamente es una de las atracciones más populares de la ciudad cordobesa. “¡No podés irte sin pasar por ahí!”, te dicen todos. Mentira. Te quedás esperando al pajarito salir por la ventanita y lo ves ahí ínfimo por 2 segundos. 2 segundos literal. Pueden comprobarlo aquí.

Si de fiascos viajeros hablamos, probar la centolla tiene que estar en el top 3 ¡Qué decepción!
Si de fiascos viajeros hablamos, haber probado la centolla tiene que estar en el top 3 ¡Qué decepción!

La centolla. Uno de mis mayores fiascos viajeros, sin dudas. Desde que planificamos el viaje a Ushuaia, mi hermano comenzó a cebarme cada día con la famosa centolla. Llegamos a la capital de Tierra del Fuego y era en lo único que podía pensar. Quería probarla ya mismo. Desilusión absoluta. Pido perdón a los paladares expertos, pero yo prefiero el kanikama.

El cambio de guardia en Londres. Uno de los must de la ciudad inglesa. Vas ahí con tiempo, 10.30 AM, porque “la ceremonia” arranca a las 11 puntual. Un desfile de oficiales. Eso. Y encima si llueve, no lo hacen. Daaaale, el 90% de los días llueve en Londres. Les ahorro la visita y les dejo el video.

El camino de las estrellas en Hollywood. Vas con la ilusión de ir descubriendo a tus artistas preferidos, sacarte selfies con sus homenajes en el asfalto. Y resulta que te encontrás con una calle mugrienta y muchas estrellas rotas y sucias. No vale la pena.

Moraleja: mejor mantener las expectativas en el subsuelo.

Ahora es su turno. ¿Qué fiascos viajeros se llevaron?