Conocé la historia de Hassan: vive en un aeropuerto hace 4 meses

Cuando leemos que hay alguien que vive en un aeropuerto, nuestra mente automáticamente piensa en Viktor Navorski, el personaje que interpreta Tom Hanks en La Terminal. Viktor llega al aeropuerto internacional John F. Kennedy, pero no se le permite entrar a Estados Unidos. Resulta que en su país de origen, Krakozhia (país europeo ficticio), se inició una guerra civil, por lo cual EE.UU. deja de reconocer a Krakozhia como una nación soberana. Entonces, le niegan la entrada a Víktor sobre la base de que, técnicamente, no tiene la ciudadanía, pero tampoco puede regresar a Krakozhia. Como consecuancia, Viktor tiene que vivir en la terminal del aeropuerto por varios meses.

A Hassan Al Kontar le está pasando algo en algún punto similar, aunque con varias notables diferencias: el sirio de 37 años vive hace más de 140 días en el aeropuerto de Kuala Lumpur, en Malasia. Hace más de 4 meses que no respira aire fresco, come lo que le dan las aerolíneas y duerme en una colchoneta en la zona de tránsito. Desde el 7 de marzo, sus días transcurren entre pasajeros y un contacto virtual con el mundo, a través de las redes sociales. Al Kontar quiere que algún país le de asilo de refugiado, pero la manera en la que llegó hasta Malasia dificulta la llegada de la ayuda humanitaria. Siria está en guerra desde 2011, pero él no quiere participar en la lucha, así que se niega a volver a su país.

Hassan se fue de Siria en 2006 para trabajar en los Emiratos Árabes Unidos y así evitar el servicio militar obligatorio. En 2011, cuando estalló la guerra en Siria, quisieron deportarlo. Al Kontar explicó a diversos medios internacionales cómo llegó a esta situación:

“Cuando estalló la guerra, el gobierno sirio invalidó mi pasaporte porque querían que me uniera al ejército. Yo no me negué a ir a la guerra porque fuera cobarde, sino porque no creo que la guerra sea una solución o una respuesta. Entonces, fui deportado a Malasia en 2017. Uno de los pocos países que acepta sirios”

Desde 2011 hasta 2017, estuvo viviendo de manera ilegal en Emiratos Árabes: “Se me hizo muy difícil porque no tenía techo ni trabajo. Aprendí sobre energía solar para poder trabajar y mantenerme económicamente. Me convertí en un experto”.

En Malasia, le concedieron la visa de turista por tres meses, pero él se excedió en el plazo. Eso lo convirtió en un ilegal y, como consecuencia, no puede pedir refugio en el país asiático. Sin posibilidad de regresar a Siria, porque hay una orden de arresto por su incumplimiento del servicio militar, intentó viajar a Camboya y a Ecuador.

La elección fue simple: en ambos países, los ciudadanos sirios pueden lograr un visado en el aeropuerto: “Pero la aerolínea turca no me dejó viajar. Cancelaron mi pasaje a último momento. No me dieron ninguna explicación. Primero, me pidieron que me deshaga de mi valija, porque decían que no tenían ningún acuerdo con la otra aerolínea. Una semana después, pasó lo mismo en Camboya, por el mismo motivo, que yo era sirio. Que no podía ingresar al país porque no cumplía con sus requisitos. Me metieron en otro avión y me mandaron de nuevo al aeropuerto de Kuala Lumpur. Eso ocurrió el 7 de marzo de 2018 y estoy varado aquí desde entonces”.

Al Kontar asegura que ningún otro país lo acepta porque no tiene una visa: “Las aerolíneas tampoco me quieren mandar a otro país sin una visa, porque temen que me manden de vuelta y ninguna aerolínea querría hacerse cargo de ese costo. Las únicas opciones que me ofrecen son que vuelva a Siria o que me vaya a otro país con una visa”.

Mirá el video sobre Hassan que armó la BBC.

La última vez que vio a su familia en Siria fue en 2008: “Ellos todavía viven allí. Mi padre murió en el 2016 y no pude ir a su funeral. Mi familia es como yo, esperan que el futuro sea mejor”. El 14 de julio fue su cumpleaños y le enviaron un video con imágenes familiares que publicó en las redes sociales.

Hassan ya está muy cansado de la situación que está atravesando, pero la transforma en bandera para que se visualice y se tome conciencia de la guerra en Siria:

“Tengo mis límites como todo ser humano. Necesito un lugar donde poder estar a salvo y trabajar sin tener que preocuparme por si la policía está detrás de mí. Pero mi situación dejó de ser algo personal. Ya no se trata de mí como Hassan. Se trata de todos los sirios que sufren y mueren todos los días. Por eso estoy de pie, protestando por mi gente. Para que el mundo sepa sobre la tragedia en Siria. Espero que el mundo haga algo, que paren la guerra y termine el sufrimiento”.

Mientras tanto, Hassan usa las redes para pedir ayuda. Ruega por una solución que no sea temporal. Está agotado de vagar por diferentes ciudades sin un trabajo y un lugar donde vivir: “¿Me pueden ayudar con esta petición? Honorable Ahmed Hussen, Ministro de Inmigración de Canadá: permítale a Hassan volar a Canadá” (Tweet que fijó el 29/5)

El entrañable personaje de Tom Hanks vivió un año en el aeropuerto John F. Kennedy, ¿cuánto estará Hassan en el de Kuala Lumpur?

Fuentes: BBC, TN.com.ar